Aprovechando que el peque parece ser que ya ha desactivado el sensor que le hacía gritar y llorar como un poseído en el momento en que notaba, mínimamente, que la silla se paraba, puede poner en práctica el Método Campero, que en su día nos explicó Haritz en su blog, que ni más ni menos consiste en usar la silleta como trípode/hide/mochila, todo en uno.
Desde hace ya bastantes días tenía pensado estrenarme, o cuando menos intentar probarlo, con unas parejas de Colirrojos tizones, Gorriones y Mirlos del parque de Cotolino, que suelen andar bastantes confiados. Para rato me pensaba que iba a volver para casa como volví.
Nada más allegarme a la orilla del río ya veo a lo lejos un par de Chorlitejos grandes, a por ellos..
Chorlitejo grande
Entre ellos aparece, subiendo y bajando por las piedras un Correlimos tridáctilo:
Correlimos tridáctilo
Llevaba un rato ya con ellos, cuando me doy cuenta, que un poco más cerca, tengo posado un Archibebe común, al que no veía ya que tenía con la espalda hacía mí y bastante embobado estaba con los otros.
Archibebe común
Como se le adivina en la foto, éste pobre tenía la pata un poquillo maltrecha.
Sigo para el parque, el jueves pasado me descubrió la señora un Zarapito trinador entre las rocas, estaba bastante cansado, supongo que no haría mucho que hubiera llegado, y así estaba, con aquellas pintas de acabado... Ayer todavía estaba, en la misma posición embolada y en las mismas rocas.
Zarapito trinador
Aunque de vez en cuando se desperezaba y se acercaba al prado a comer algo.

Zarapito trinador
Acompañado de otro Archibebe común, que hacía bastante poco caso a la gente que estábamos alrededor.
Archibebe común
Y bueno, alguna les tenía que hacer a los personajes a por los que iba, ¿no?:

Gorrión común

Colirrojo tizón